Se declaró inocente
EQUIPO DE INVESTIGACIÓN CENTROAMERICANA
Nicolás Maduró Moros, de 63 años, aún presidente de Venezuela, y en este momento aprehendido de forma irregular por las autoridades norteamericanas, en su primera audiencia de este 5 de enero se ha declarado inocente. De igual forma su esposa, Cilia Adela Flores, de 69 años, también se declaró inocente de los cargos que le imputan.
Maduro Moros antes de identificarse y declararse inocente de los cargos dijo al juez que había sido secuestrado y que se consideraba un prisionero de guerra. Y en esa breve declaración está centrada la hoja de ruta que seguirá la conducción política de Venezuela frente a esta situación.
Delcy Rodríguez, la vicepresidenta ejecutiva del gobierno encabezado por Maduro, ha sido juramentada como presidenta encargada, y esto quiere decir que Maduro no ha sido destituido a propósito de su aprehensión violenta por la unidad elite Delta Force de Estados Unidos, la madrugada del 3 de enero de 2026. En las fotos aparecen funcionarios de la DEA (Drug Enforcement Administration), pero quienes aniquilaron quizás a cerca de 50 personas (32 militares cubanos) del círculo de seguridad de Maduro no fue la DEA sino elementos del ejército norteamericano.
El feroz y la fulminante acción de guerra (incursionar en un país extranjero como lo hizo el 3 de enero el gobierno de Estados Unidos es un acto de guerra, no un procedimiento administrativo) contra Venezuela tiene bases endebles dentro de la estructura legal norteamericana y también quebranta el derecho internacional.
Es cierto que aprehendieron a Maduro y se lo llevaron, pero eso no quiere decir que lo ‘derrocaron’ o ‘destituyeron’ como Trump y Marcos Rubio, el secretario de Estado, afirman. El gobierno venezolano ahí está y sigue reivindicando a Maduro.
Aunque desde 2024, al romperse el sistema de escrutinio de la elección presidencial por parte de las autoridades venezolanas, y no mostrar las actas que convalidaran la supuesta victoria de Nicolás Maduro, puede afirmarse que el mandato actual de Maduro carece de legitimidad. Sin embargo, ejercía como presidente de Venezuela en el momento del asalto militar norteamericano del 3 de enero de 2026.
La gestión gubernamental de Maduro que ha sido continua y revalidada en las urnas, en 2024 sufrió ese traspiés que se resolvió mal al imponerse y perseguir con saña a varios sectores de la oposición. Lo que se suma a la dilatada práctica represiva que el Estado venezolano venía ejerciendo desde hace años.
Con la agresión militar norteamericana a Venezuela del 3 de enero se llevaron la presa que buscaban, pero han generado un escenario donde ha sido vulnerada la soberanía nacional venezolana y la ilegitimidad de Nicolás Maduro como presidente ha pasado a un segundo plano.
Resulta difícil establecer, en este momento, si los cargos que ahora pesan sobre Maduro y otros funcionarios venezolanos son tal y como dice Donald Trump. La narrativa del presidente norteamericano, en su primer mandato y ahora en su segundo gobierno, está plagada de mentiras, de impostaciones y de tergiversaciones.
Maduro está fuera de la escena. Estados Unidos seguirá presionando a Venezuela, ahora declarando con más claridad lo que en realidad quería, esto es, su petróleo y otros minerales. ■
5 enero 2026

