Bitácora electoral 42
La incomprensión tecnológica y de los vaivenes de la cultura política posmoderna hace mella en los partidos y sus candidaturas.

La incomprensión tecnológica y de los vaivenes de la cultura política posmoderna hace mella en los partidos y sus candidaturas.
Estas elecciones de 2021 se han caracterizado por ser una guerra de hashtags contrapuestos.
El Salvador está imbuido en un sacudón político hecho de espejismos, ilusiones, amenazas y mentiras.
El TSE deberá dar una muestra de transparencia y justicia en los comicios del 28 de febrero.
El porvenir es un combo de misterios, y los políticos actuales, terminan siendo hechiceros de la voluntad cívica.
La otra cuestión importante a considerar es la intimidación política, o el bullying que podría ir escalando hacia persecusión y purga.
Lo peligroso de la explotación mediática de un crimen político es que se desvirtúe la circunstancia y se olvide la acción cometida.
El Movimiento Universitario de El Salvador (MUES) filtró en las redes sociales fragmentos de un audio.
La propaganda electoral se mueve a cuatro líneas: redes sociales, pinta y pega, vallas, periódico-radio-tevé.
Bertha María Deleón logró su cometido y la inscripción de Walter Araujo quedó anulada.