Puede ser la cuarta derrota

 

CÉSAR HILDEBRANDT

 

La segunda vuelta será con la nariz tapada.

     Otra vez.

     Por enésima vez.

     El Perú es el país del realismo mágico.

     Aquí yace José Arcadio Buendía y vuelan mariposas amarillas y Remedios desaparece en el viento de las sábanas.

     Aquí se premia la canallada, la vocación dictatorial, la herencia purulenta. Aquí se felicita a la responsable mayor de las leyes que el crimen ha aplaudido. Aquí se vota por quien se burla de tu confianza y te habrá de traicionar.

     Los chilenos antes que Piérola.

     Miguel Iglesias llevado por Alan García al panteón de los próceres.

     Los populachos de diversos vestuarios.

     Pumacahua combatiendo a Túpac Amaru II.

     Los monarquistas criollos luchando contra la independencia, pero simulando que eran republicanos cuando hablaban con Bolívar.

     Los peruanos que lucharon al lado de los chilenos para traerse abajo la poderosa Confederación Perú-boliviana.

     Los que estuvieron con Pezet a la hora en que los españoles volvieron para tomar las islas Chincha.

     Los que defendieron a Mariano Ignacio Prado después de que se largara del país siendo comandante en jefe durante la guerra con Chile.

     Los militares peruanos que desertaron del morro de Arica: Carlos Agustín Belaunde, Manuel Revollar, Pedro Hume.

     Etcétera. Un largo etcétera.

     Y ahora esto: la Dama del Caos prometiendo el orden que su padre convirtió en siniestra dictadura. Y teniendo éxito en su cinismo, en su apuesta por la amnesia popular, en su convicción de que la indignidad la ama.

     Ganará el partido que el año 2016 decidió gobernar desde el Congreso y tramó la defunción política de PPK. Podrá jactarse de las cifras obtenidas este domingo el partido que desconoció la derrota del 2021 y gobernó con Dina Boluarte desde diciembre de 2022. El triunfo en primera vuelta será para el partido que ideó las leyes que dificultan la colaboración eficaz, entorpecen la interceptación telefónica de los jueces y la policíaco hacen imposible la sorpresa en los allanamientos a los criminales.

     Es como si el Perú exhibiera ante el mundo una masiva vocación por la sordidez.

     Después de este domingo quizá muchos se expliquen por qué en estas tierras la minería ilegal es un poder que compra prensa y congresistas y por qué la Policía es parte del problema. Y por qué, en suma, la corrupción se ha instalado en el Estado al punto de significar 24 000 millones de soles anuales, el 2,4% del Producto Interno Bruto.

     Tenemos una democracia sin partidos, un simulacro de renovación a través de las elecciones y una oligarquía consistente que está detrás de una ficticia economía de mercado.

     Por eso los oligopolios nos exprimen y los monopolios deciden sin que nadie los controle. Por eso seguimos teniendo una anemia de 43% en niños menores de tres años.

     Pero lo peor no es la desigualdad y la corrupción endémicas. Lo peor es lo que tenemos por políticos, los partidos que padecemos, el elenco vii que merodea el poder.  De esas fuentes malogradas sale la economía ilegal, el desastre de la gestión pública, las leyes que nos están hundiendo desde el punto de vista fiscal. De esa raíz podrida ha emergido el Congreso de los delincuentes, el Tribunal Constitucional secuestrado por gentuza, la Junta Nacional de Justicia copada por el fujimorismo, la Defensoría del Pueblo al servicio de la mafia congresal, la Fiscalía de la Nación que la corrupción recuperó recientemente.

     Todo eso se premiará paradójicamente este domingo. El país se dispara al pie (como tantas otras veces). Y una organización con vocación autoritaria y tendencia a entrar a saco en la hacienda para del Estado se prepara para concentrar el poder mas más amenazante amenazante que alguien imaginar. Un poder que, como ha dicho el repugnante Fernando Rospigliosi ―vocero directo de la señora Fujimori―, servirá para ‘barrer’ con lo que queda de decente y rebelde en el Poder Judicial, la cota que la banda no ha podido tomar todavía.

     Habrá que votar en la segunda con la nariz tapada, pero con la convicción de que al fujimorismo hay que detenerlo otra vez. Lo que cabe ahora es una gran cruzada nacional para impedir que una pandilla que viene del saqueo y el asesinato cante victoria, se apodere del Estado, persiga a los opositores y compre conciencias y prensa como hizo en los 90.

     El éxito de la señora este domingo podría ser su cuarta catástrofe electoral en la segunda vuelta. Muchos que no lo hicieron pensarán ahora qué se propone hacer la señora que traicionó a su madre, a su hermano que y hasta al venerado padre que intenta remedar.

     No importa quién pase con ella a la segunda vuelta porque ninguno de los que pelean por ese puesto ―por más debilidades que tengan y por más contradicciones que los minen― amenaza con secuestrar el país, cosa que ella sí hará porque el fujimorismo es incompatible con la democracia y solo funciona como arrasamiento.

     La buena noticia es que el miedo que suscita, el repudio que convoca, la náusea que produce en amplísimos sectores del país pueden producir su cuarta gran derrota. Sí, señora: no cante usted victoria antes de tiempo. Sí, Rospigliosi: guarde usted las patas de cabra por ahora.

    Apure, Leiva, apure.

Lima, 10 abril 2026

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