Discurso en la sesión del Politburó del CC del PC de Toda la Unión (1)
IÓSIF VISSARIÓNOVICH DZHUGASHVILI ‘STALIN’
[Gori, 18 diciembre 1878 – Moscú, 5 marzo 1953]
NOTA REDACIÓN KDP. El discurso que diera Stalin el 19 de agosto de 1939, durante mucho tiempo los investigadores de la segunda guerra mundial dudaron de su autenticidad y pensaban que se trataba de un artificio. Al leer con atención y cotejar con otros discursos ‘privados’ u otras notas pareciera que se trata de un texto del dirigente soviético. Sobre todo, en el modo de razonar. Lograr un pacto de no agresión con Alemania, desde luego que le dio ‘aire’ a la Unión Soviética. Pero también le permitió al proyecto nazi postergar el enfrentamiento con lo que consideraba su némesis. Aunque no deja de ser un tanto delirante eso que reflexiona Stalin acerca de la conveniencia de que Alemania se pelee con Occidente, para que después llegue La Unión Soviética y ‘sovietice’ a una Alemania derrotada. Esa ‘manera de pensar’, truculenta y rocambolesca, es posible verificarla si se introduce el ‘caso Trotsky’. Y es que, en paralelo a este pacto con su jurado enemigo, Stalin estaba a punto de, por fin, terminar la cacería de su peor detractor, León Trotsky. Eso ocurrió el 21 de agosto de 1940. Y si a esto se le agrega la ‘asfixia’ intelectual a la que fue sometido Mijaíl Bulgákov (el autor de Corazón de perro y El maestro y Margarita) y quien muriera, agotado y sin ilusiones el 10 de marzo de 1940. En los tres casos (el pacto de no-agresión con Alemania, el asesinato de Trotsky y la ‘asfixia intelectual’ de Bulgákov), el cerebro de Stalin fue la llave maestra.
[…] La cuestión de la paz y la guerra se ha vuelto crítica para nosotros. Si firmamos un tratado con Francia y Gran Bretaña, Alemania renunciará a Polonia y tratará de alcanzar un «modus vivendi» con las potencias occidentales. La guerra puede ser evitada, sin embargo, en el futuro las cosas serían peligrosas para la Unión Soviética. Si aceptamos la propuesta alemana de firmar un tratado de no-agresión, naturalmente Alemania invadirá Polonia y la intervención de Francia e Inglaterra en esta guerra será un hecho. Europa Occidental sufrirá. En estas condiciones, lo más probable es que consigamos mantenernos alejados de este conflicto y luego podríamos entrar en la guerra bajo circunstancias más ventajosas.
La experiencia de los últimos veinte años muestra que el movimiento comunista en estos países no es lo suficientemente fuerte como para tomar el poder en tiempos de paz. La dictadura de estos partidos será posible solo a consecuencia de una gran guerra. Hemos tomado nuestra decisión y somos claros en este sentido. Debemos aceptar la propuesta alemana y enviar cortésmente de vuelta a casa a la misión anglo-francesa. Esto nos dará la ventaja de que Polonia será destruida todo el camino hasta Varsovia, incluida la Galicia ucraniana. Alemania nos da completa libertad de acción en las repúblicas bálticas y no se opone al regreso de Besarabia a la URSS. Están rindiendo Rumanía, Bulgaria y Hungría como nuestra zona de influencia. La cuestión de Yugoslavia seguirá abierta… Al mismo tiempo, deberíamos ser capaces de prever las implicaciones de una posible victoria o derrota de Alemania en esta guerra. En caso de su derrota, Alemania será sovietizada y se formará un gobierno comunista. No debemos olvidar que una Alemania soviética se encontrará en gran peligro si la sovietización de Alemania ocurre como resultado de una derrota en una guerra corta. Inglaterra y Francia seguirán siendo lo suficientemente fuertes como para tomar Berlín y destruir la Alemania soviética. Y no podremos ayudar a nuestros camaradas bolcheviques en Alemania.
Por lo tanto, nuestra tarea consiste en hacer que Alemania emprenda una guerra más larga para que Inglaterra y Francia estén lo suficientemente cansadas de modo que se nieguen a liquidar la Alemania soviética. Tomaríamos una posición neutral hasta el momento oportuno en que la Unión Soviética ayudaría a la Alemania soviética con alimentos y materias primas. Está claro que la cantidad de asistencia otorgada a la Alemania soviética no debe exceder ciertos límites para que nuestra economía y nuestro Ejército no se debiliten.
Al mismo tiempo, debemos desarrollar una propaganda comunista activa, especialmente dentro del bloque franco-inglés, principalmente en Francia. Deberíamos estar preparados para la posibilidad de que en este país el partido [comunista] se vea obligado a salir de la legalidad y tenga que trabajar clandestinamente. Sabemos que esto costará muchas víctimas, pero nuestros camaradas franceses no vacilarán. Sus tareas, por su parte, serán la descomposición y la desmoralización del Ejército y la Policía. Si cumplimos adecuadamente este trabajo preparatorio, la Alemania soviética estará a salvo y esto ayudará a la sovietización de Francia.
Para lograr estos planes es necesario que la guerra dure lo suficiente, debería ser aquí donde debemos concentrar todas nuestras fuerzas en Europa occidental y los balcanes.
Consideremos la segunda posibilidad, es decir, la victoria de Alemania. Algunos opinan que este resultado tendría graves consecuencias para nosotros. Estos camaradas están parcialmente en lo cierto, sin embargo, sería un error creer [en] las certezas de algunos camaradas. Si Alemania gana la guerra, estará demasiado agotada para involucrarse en un conflicto armado con la Unión Soviética al menos por un período de 10 años.
Alemania estaría demasiado preocupada por vigilar a una Inglaterra y [a una] Francia vencidas para evitar su renacimiento. Por otro lado, la Alemania victoriosa estará demasiado ocupada en la germanización y explotación de sus enormes territorios, algo que llevará décadas enteras. Está claro que Alemania estará demasiado ocupada en otra parte como para volverse seriamente contra nosotros. En una Francia vencida, el Partido Comunista de Francia será siempre fuerte. La revolución comunista sucedería con seguridad y podríamos utilizar esta situación para ayudar a Francia y convertirla en nuestra aliada. Posteriormente, todos los pueblos bajo la dominación de Alemania también se convertirían en nuestros aliados. En este caso, contaríamos con un amplio espacio de libertad de acción para desarrollar la revolución mundial.
¡Camaradas! Es en interés de la URSS, la patria de los trabajadores, que estalle una guerra entre el Reich y el bloque capitalista anglo-francés. Tenemos que hacer todo lo posible para que esta guerra dure tanto como sea posible, de modo que ambas partes se agoten. Esta es la razón por la que debemos aceptar el pacto propuesto por Alemania y hacer todo lo posible para que esta guerra que ya se ha declarado una vez dure el mayor tiempo posible. Debemos intensificar nuestro trabajo de propaganda dentro de las naciones beligerantes para estar mejor preparados cuando la guerra llegue a su fin. ■
19 agosto 1939
NOTA
- Luego de la formación de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el Partido Comunista Ruso (Bolchevique) cambió de nombre a Partido Comunista de Toda la Unión (Bolchevique) (en ruso: Vsesoyuznaya Kommunistucheskaya Partiya [Bolshevikov], VKP[B]) a partir de su XIV Congreso en diciembre de 1925. Aquel nombre perduró hasta 1952, cuando el XIX Congreso lo cambió nuevamente, esta vez a Partido Comunista de la Unión Soviética.
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