Consideraciones sobre la Reforma Universitaria
DAVID LUNA
Continuamente se habla y se discute sobre este polémico tema. Pocas veces los polemistas tienen la altura científica que reclama la hora presente. Otros, esgrimen términos que tienen la virtud de confundir más que de aclarar conceptos.
La Universidad es un órgano de la superestructura cultural del país.
Como parte de esta superestructura social y económica de este. Tal sujeción no es directa sino indirecta y también se puede afirmar que hay en esta una gran autonomía.
Cualquier reforma que prescinda o que se desligue del proceso de transformación social-económica nacional está condenada a fracasar. El país actualmente está atravesando una seria crisis de descomposición feudal y de injerencia imperialista. La burguesía nacional no tiene todavía la fuerza política necesaria para jefear un movimiento político nacional. Cualquier reforma intentada en la Universidad tiene que contemplar estos aspectos fundamentales y determinantes.
Indudablemente en los últimos diez años ha habido un ascenso en la promoción de industrias ligeras de transformación y se han implantado relaciones capitalistas en la agricultura (cultivo del algodón), tales sucesos de orden económico tienen que acarrear repercusiones de tipo político y cultural.
Las cinco antiguas profesiones liberales que ostentaba nuestra Universidad (medicina, abogacía, ingeniería civil, química y farmacia y odontología), son ahora del todo insuficientes. La Universidad en ese entonces obedecía a una estructura más de moldes feudales, que de capitalistas.
La juventud estudiosa enarbola la bandera de la revolución en 1944 y sucumbe heroica y dignamente en los llanos de Ahuachapán.
Desde entonces la Universidad de El Salvador es un fortín ideológico y político de la pequeña burguesía. Muchas veces esta pequeña burguesía toma actitudes de derecha o de izquierda, vaivenes que siguen los movimientos universitarios en distintas épocas. En el año de 1950 los estudiantes desconocen a sus autoridades, e inician en el alma mater un movimiento de transformación inspirado en los ideales de los estudiantes argentinos de Córdova, tal movimiento es desde luego antifeudal, popular y democrático.
Triunfa en algunos de sus aspectos principales y fundamentales como es la representación estudiantil en el gobierno universitario. En otros aspectos no hace muchos avances en parte por la desorientación y en parte por la falta de unidad en el movimiento estudiantil.
En el año de 1954 la Facultad de Medicina, en su mayor parte opositora al movimiento antes mencionado, inicia una serie de reformas de orden técnico y pedagógico, con resultados positivos en ciertos aspectos y negativos en otros.
El movimiento de 1954 de la Facultad mencionada es de arriba para abajo y recibe asistencia y ayuda económica y técnica extranjera, en cantidad considerable. Tal proceso de cambio no se le puede bautizar como Reforma Universitaria democrática.
En 1960, La Universidad recibe atropellos de parte del gobierno de turno imperante, que enciende la conciencia estudiantil y lo lanza [al estudiantado] a la lucha contra el régimen político representativo de los intereses de la oligarquía económica salvadoreña.
La baja de los precios del café en el mercado internacional, repercute profundamente en los ingresos de la clase media del país, razón para que esta se radicalice políticamente e intente un paso transformador en el ambiente político nacional, buscando una mayor representatividad en las esferas gubernamentales, tal proceso es frenado por un golpe de Estado, que al mismo tiempo genera ciertas reformas no estructurales en el país.
Las fuerzas democráticas universitarias se unifican en la persona del catedrático y profesor doctor Fabio Castillo Figueroa; aglutinando él también a otros sectores que habían iniciado reformas de que habían iniciado reformas de orden técnico en la Facultad de Medicina.
Desde este año hasta la fecha una conciencia de cambio se hace sentir en los medios universitarios. Se convocan foros en que se discuten ampliamente los problemas y soluciones para una Universidad mejor en el futuro.
Las conclusiones que saltaron a la vista en tales discusiones son las siguientes: 1) La Universidad, con la excepción de la Facultad de Medicina, no tiene el porcentaje de producción de graduados que reclaman las necesidades del país; 2) Los métodos de enseñanza están bastante anticuados y no ofrecen al estudiante el estímulo y atractivo suficiente para suscitarle un interés para la ciencia y la cultura; 3) El desarrollo de la investigación es bastante raquítico y no responde a las necesidades actuales del país; 4) La Universidad tampoco lleva a cabalidad contribuir al desarrollo de una cultura nacional; 5) La Universidad conserva la libre expresión del pensamiento y de investigación; 6) La defensa de los valores supremos de la cultura también es cumplida en gran parte; 7) Las esperanzas y aspiraciones populares se mantienen fijas en la Universidad como un reducto de libertad y de lucha.
Es indudable que algunos de los aspectos en que la deficiencia era notoria, han sido corregidos, el presupuesto de la Universidad ha sido aumentado en más de un 100%. La construcción de edificios nuevos ha tenido un impulso considerable. El plan de becas para los estudiantes de escasos recursos ha tenido un avance positivo y laudable. La profesionalización de la enseñanza universitaria ha recibido un apoyo considerable, aunque ha adolecido de que no se practica el sistema establecido por los estatutos, de la cátedra por concurso y oposición. Los métodos de enseñanza aún dejan mucho qué desear, pero paulatinamente son mejorados por algunas Facultades. La creación de los departamentos de Física y Matemáticas y de Biología y la Facultad de Ciencias Agronómicas ha sido un éxito. La vinculación de la Universidad a la solución de los problemas económicos y sociales del país, todavía es una promesa no cumplida, así como también la obligación de la Universidad por contribuir al desarrollo de la cultura nacional. Las carreras humanísticas no han tenido el apoyo e impulso que ameritan. La formación artística y cultural del estudiante universitario no ha tenido sino escasos planteamientos y proyectos.
Como vemos la transformación que está sufriendo la Universidad es exitosa en algunos aspectos técnicos y deficiente en bastantes
aspectos sociales y culturales. Por otra parte, la conciencia estudiantil de reforma no es tan vigorosa como suponen algunos, quizás debido a que no ha existido divulgación clara y científica de la razón de ser del cambio que bastantes sectores del país reclaman y esperan.
Creo con las anteriores consideraciones, no haber agotado tema tan fecundo e importante, creo haber sido lo bastante objetivo, cosa que reclama mi posición de catedrático. Espero y ‘ estaré dispuesto a hacer las aclaraciones y rectificaciones necesarias cuando se me pruebe con argumentos, no haber sido imparcial y estar alejado de la verdad.
San Salvador
20 agosto 1965






