Azerbaiyán e Israel: socios energéticos

 

ILAN LEVINSOHN

 

En los últimos meses, el Ministerio de Energía ha otorgado licencias de exploración de gas natural en sus aguas económicas exclusivas a SOCAR, la compañía estatal de energía de Azerbaiyán. Es la primera vez que un país musulmán no solo consume gas israelí —como ocurre con Jordania y Egipto— sino que se convierte en socio directo de su producción. Y eso debería convertirse en la norma. Aunque el paso pueda parecer controvertido o incluso arriesgado, en la práctica debería funcionar como catalizador de una política israelí orientada a reforzar la seguridad energética nacional mediante alianzas regionales.

SOCAR recibió una licencia para explorar gas natural en la zona económica exclusiva de Israel, en asociación con varias compañías internacionales, entre ellas BP y NewMed Energy. La licencia abarca uno de los nuevos bloques offshore abiertos en la última licitación del Ministerio de Energía, y permite a los socios realizar estudios sísmicos, perforaciones exploratorias y análisis de viabilidad económica para la producción.

     Para Azerbaiyán, representa una expansión de sus operaciones más allá del mar Caspio y una entrada poco común al mercado energético de Medio Oriente. Para Israel, es una alianza con una corporación estatal cuya capital, Bakú, mantiene profundos vínculos estratégicos con Jerusalén.

     Uno de los beneficios de este movimiento es el importante apalancamiento geopolítico que otorga a Israel. La asociación crea puntos de presión más allá de sus fronteras, especialmente hacia Irán, vecino de Azerbaiyán, con quien mantiene una relación compleja.

     En marzo de 2023, Azerbaiyán se convirtió en el primer país de mayoría chiita en abrir una embajada en Israel, lo que subraya la profundidad de los lazos diplomáticos. Teherán es especialmente sensible a la cooperación entre Jerusalén y Bakú, sobre todo considerando que los azeríes étnicos constituyen la mayor minoría de Irán.

     Según la experta en seguridad, Brenda Shaffer, la alianza Israel-Azerbaiyán otorga a Israel poder blando en el terreno iraní. Ampliar la cooperación energética no sólo refuerza la seguridad energética israelí, sino que también genera influencia geopolítica dentro de Irán. Vale la pena considerar qué otros grupos en la región podrían verse afectados por un movimiento similar.

     Más allá de lo geopolítico, este paso consolida la posición de Israel como potencia energética regional. A 2023, Israel contaba con reservas probadas de gas de unos 1.083 mil millones de metros cúbicos y exportaba a Egipto y Jordania. Que un país musulmán como Azerbaiyán decida invertir directamente en la infraestructura energética israelí, junto a actores internacionales como BP, allana el camino para que otros sigan su ejemplo.

     El ministro de Energía, Eli Cohen, ha calificado al sector del gas natural como «un activo estratégico para el Estado de Israel, que fortalece nuestra posición económica y política en el mundo y, en particular, en Medio Oriente». El precedente que sienta Azerbaiyán podría derivar en inversiones similares y ampliar la legitimidad regional de Israel como actor energético de peso.

     Dicho esto, no pueden ignorarse las preocupaciones que genera el acuerdo. Incorporar a una nación musulmana —aunque sea amistosa— al sector energético israelí podría percibirse como un riesgo para la seguridad. Los temores a presiones políticas, filtraciones de datos o dependencia económica no son infundados. Pero precisamente en estos ámbitos es donde la regulación estricta, los acuerdos de propiedad con plazos definidos y cláusulas de salida claras pueden equilibrar el riesgo. La inversión extranjera no debe evitarse, sino moldearse de forma que garantice el control soberano junto con la cooperación regional.

     El acuerdo con SOCAR podría marcar el inicio de una nueva era —una en la que Israel reduzca su vulnerabilidad energética no mediante el aislamiento, sino a través de una apertura calculada—. Cuantos más actores regionales compartan los intereses energéticos de Israel, más seguro será el recurso y más amplio su alcance diplomático. El gobierno debería adoptar una política clara que permita inversiones extranjeras cuidadosamente controladas en otros campos, bajo supervisión total y límites de propiedad, para hacer del sector gasífero israelí no solo una fuente de rentabilidad, sino también de resiliencia, estabilidad y seguridad.

 

13 agosto 2025

 

ynetespanol.com

 

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