Hipercontrol

RODRIGO BARBA

Por supuesto que el mundo vive al interior de un sueño, pero no como el que tenemos por las noches, más bien, una elaboración ideológica que opera como geopoder a través de sistemas de hipercontrol más o menos eficientes.

     Nos preguntamos por qué Rusia y Ucrania o Israel y Palestina están en guerra y en el resto del mundo, en la vida cotidiana de las personas, pareciera no ser importante.

     La respuesta es sencilla, existen suficientes distracciones como para que nuestra mente divague en torno a escándalos de figuras públicas emblemáticas. Y esto opera no solo a nivel mundial, también en ámbitos locales, los problemas esenciales de los países son desatendidos por la población, permitiendo así que grupos de poder preponderantes impongan sus leyes, sus fórmulas económicas y sus modelos de desarrollo sin que nadie se atreva a protestar.

     El hipercontrol es posible gracias a las tecnologías híbridas posdigitales. El filósofo francés Michel Foucault, en el corpus de su pensamiento, explora cómo ha ido evolucionando la manipulación de masas en tres momentos básicos, con el esclavismo se controla el cuerpo, con la religión se controla el espíritu, con el capitalismo se controla la voluntad, sin embargo, esta reflexión es continuada por el filósofo surcoreano Byung-Chul Han añadiendo una etapa más: la ciberpolítica, cuyo núcleo yace en el control de la mente.

      Todo esto parece sacado de una película de ciencia ficción o de ideas conspirativas sin fundamento, sí, eso es exactamente lo que quieren que creás, quieren que te parezca tan irreal, tan imposible, que ni siquiera te preguntés acerca de tus dinámicas de consumo o de tus actividades diarias que están ligadas a flujos de información, que salen de tu teléfono móvil o de tu computadora directo a una gigantesca base de datos que se reparten los grupos de poder para saber de qué manera controlar tus emociones, tus impulsos y tus ideas.

     La big data es real, vivimos al interior de una inmensa maraña de información que se nos entrega a cuenta gotas, la industria del entretenimiento y las redes sociales al interior del metaverso son las encargadas de dosificar lo que podemos saber y lo que no debemos saber, de tal modo que seamos dóciles y se normalice el sometimiento y la subyugación de los diversos grupos sociales.

     Tus dispositivos tecnológicos te escuchan todo el tiempo, tus interacciones digitales sirven para estructurar modelos de comportamiento, luego se crean sistemas de estimulación libidinal del tal modo que en tu cerebro se produzcan los neurotransmisores que generen respuestas conductuales, emocionales y cognitivas frente a diversas circunstancias.

     Por ejemplo, te enterás que Estados Unidos autorizó a Ucrania a llevar la guerra contra Rusia al siguiente nivel utilizando el armamento que ellos le proveen y, de inmediato, en la red social de tu preferencia, te aparece un plato de comida apetitosa, en slow motion, con muchos colores y formas haciendo que tus papilas gustativas empiecen a salivar, tu estómago a rugir y tu mente a buscar el modo de comer, aunque no tengás hambre, pero frente a la ansiedad de una Tercera Guerra Mundial, lo mejor es no pensar en ello, lo mejor es satisfacer tus deseos o, más bien, los deseos que han implantado en tu mente y que de manera sofisticada han activado tus neuronas desde un mando a distancia.

     ¿Seguís pensando que esto se trata de ficción? O te preguntás que, si esto que te comunico es cierto, ¿cómo es posible que haya llegado a tus ojos? ¿Acaso no es información que debería permanecer oculta, secreta, olvidada?

     No es necesario, todo es parte del hipercontrol del sistema-mundo actual. Podés leer esto y luego podés seguir haciendo scrolling en la red social que más te guste y, aunque ya sepás cómo funciona, al cabo de unos minutos no te importará en lo absoluto, porque tu cuerpo, tu espíritu, tu voluntad y tu mente han caído bajo el influjo de terceras personas incógnitas.

     En una ocasión Walt Disney formuló la pregunta: ¿para qué ser gobernador o senador cuando se puede ser el rey de Disneyland?

     Pues tanto Walt, como Julio César, quien fue Pontifex Maximus de Roma, lo tenían muy claro: pan y circo para el pueblo, en la era del capitalismo tardío, esto se traduce en hipersensibilidad, hipercomunicación e hipercontrol.

     ¿Por qué usar el ‘hiper’?

     Porque todo esto es excesivo.

     ¿Qué podemos hacer?

     No olvidar lo que les dije en este artículo. Dejen de buscar comida, mejor busquen qué o quiénes manejan los hilos de tus pensamientos, porque claramente no sos vos.

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